Traumatología – Cirugía Ortopédica – Unidad de columna

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El dolor cervical que baja hacia el hombro, brazo o mano puede estar relacionado con una radiculopatía cervical, es decir, la irritación o compresión de una raíz nerviosa en la zona del cuello.  

En muchos casos, el dolor de cuello leve o moderado mejora en pocas semanas con medidas conservadoras, pero cuando persiste, se repite o limita la actividad diaria, es importante realizar una valoración especializada. Además, es frecuente que sea confundido con patología de hombro, por ello es fundamental diferenciarlo.  

¿Por qué el dolor cervical puede bajar al brazo? 

Los nervios que salen de la columna cervical se dirigen hacia hombros, brazos y manos. Cuando una raíz nerviosa se irrita o comprime, el dolor puede no quedarse solo en el cuello, sino irradiarse hacia una extremidad superior. La radiculopatía cervical puede ser causada por compresión o inflamación de una raíz nerviosa cervical, con síntomas como dolor, debilidad, entumecimiento u hormigueo en el brazo.  

Entre las causas posibles se encuentran las hernias discales cervicales, los cambios degenerativos de la columna, la artrosis cervical o el estrechamiento de los espacios por donde salen los nervios. Hay que destacar que no todas las hernias discales producen dolor o compresión nerviosa, por lo que las pruebas de imagen deben interpretarse junto con la historia clínica y la exploración. 

Síntomas que conviene vigilar 

Es recomendable consultar si el dolor baja de forma clara por el brazo, aparece pérdida de fuerza, se duermen los dedos, hay sensación de descarga eléctrica o el dolor empeora al mover el cuello. Hay que hacerlo cuanto antes si aparece debilidad muscular o alteración de reflejos. 

También debe valorarse de forma urgente si aparecen síntomas neurológicos importantes, pérdida progresiva de fuerza, problemas de coordinación, alteración de la marcha, fiebre, dolor tras un traumatismo o signos que hagan sospechar afectación de la médula espinal. 

Qué pruebas pueden ser necesarias 

El diagnóstico empieza con una entrevista clínica y una exploración física en nuestra Unidad de Columna. El especialista puede valorar la movilidad cervical, la fuerza, la sensibilidad, los reflejos y la distribución del dolor. 

En algunos casos pueden solicitarse radiografías, resonancia magnética, TAC o electromiografía. Estas pruebas de imagen pueden ayudar a detectar pinzamientos, alteraciones discales o afectación nerviosa. 

Tratamiento: no siempre es cirugía 

El tratamiento depende de la causa, la intensidad del dolor y la presencia o no de afectación neurológica. Puede incluir medicación pautada, fisioterapia, ejercicios específicos, educación postural, técnicas intervencionistas o valoración quirúrgica en casos seleccionados.  

El tratamiento conservador suele ser la primera opción, ya que en la mayoría de los casos se comienza con medidas no quirúrgicas. Incluye: 

  • Medicación analgésica y antiinflamatoria. 
  • Relajantes musculares cuando existe una importante contractura. 
  • Fisioterapia especializada para mejorar la movilidad, fortalecer la musculatura cervical y corregir alteraciones posturales. 
  • Ejercicios terapéuticos personalizados para prevenir recaídas. 
  • Recomendaciones ergonómicas para el trabajo y las actividades diarias. 

Si el dolor persiste o existe afectación nerviosa, pueden emplearse técnicas mínimamente invasivas como: 

  • Infiltraciones cervicales guiadas por imagen. 
  • Bloqueos de raíces nerviosas. 
  • Infiltraciones facetarias cuando el origen del dolor está en las articulaciones de la columna. 
  • Radiofrecuencia para tratar el dolor crónico en pacientes seleccionados. 

Estas técnicas buscan reducir el dolor y facilitar la recuperación funcional sin necesidad de cirugía. 

Finalmente, llegamos al tratamiento a través de cirugía de columna cervical. Esta solo se recomienda cuando: 

  • Existe compresión importante de la médula o de un nervio. 
  • Hay pérdida de fuerza o alteraciones neurológicas progresivas. 
  • El dolor no mejora tras un tratamiento conservador adecuado. 
  • La calidad de vida está muy limitada. 

Dependiendo del diagnóstico, pueden realizarse procedimientos como la discectomía cervical, la artrodesis cervical o, en algunos casos, la sustitución del disco por una prótesis. 

Cuándo acudir a la Unidad de Columna en Clínica Doctor Escámez 

Si el dolor cervical baja al brazo y no mejora, conviene acudir a una valoración especializada para identificar si el origen está en la columna cervical, en una raíz nerviosa o en otra causa. 

En Clínica Doctor Escámez contamos con una Unidad de Columna especializada en el diagnóstico y tratamiento de las patologías de la columna vertebral, abordando desde el tratamiento conservador hasta las técnicas quirúrgicas más avanzadas cuando están indicadas. Cada paciente es evaluado de forma personalizada y, cuando es necesario, trabajamos de manera coordinada con la Unidad del Dolor para ofrecer un abordaje integral orientado a aliviar el dolor y recuperar la calidad de vida. Pide tu cita aquí.