Traumatología – Cirugía Ortopédica – Unidad de columna

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La radiofrecuencia lumbar y cervical es una técnica intervencionista que puede utilizarse en determinados pacientes con dolor crónico de columna. Se emplea especialmente cuando se sospecha que el origen del dolor está en las articulaciones facetarias o en los pequeños nervios que transmiten la señal dolorosa desde esas estructuras. 

No es un tratamiento indicado para cualquier dolor de espalda o cuello. Antes de plantearlo, es necesario realizar una valoración clínica, revisar la evolución del dolor y confirmar si el paciente puede beneficiarse de esta técnica. 

Qué es la radiofrecuencia de columna 

La radiofrecuencia, también conocida como ablación por radiofrecuencianeurotomía por radiofrecuencia o denervación facetaria, es una técnica mínimamente invasiva que utiliza energía térmica para actuar sobre nervios concretos que transmiten dolor. 

En el dolor facetario, la técnica suele dirigirse a las ramas mediales, unos nervios relacionados con las articulaciones facetarias de la columna. La denervación por radiofrecuencia usa ondas de radiofrecuencia para bloquear nervios alrededor de las articulaciones facetarias de la espalda o el cuello, con el objetivo de reducir la transmisión del dolor.  

Cuándo puede estar indicada 

La radiofrecuencia puede valorarse en pacientes con dolor lumbar o cervical persistente cuando existe sospecha de dolor facetario y los tratamientos conservadores no han sido suficientes. 

En el caso del dolor lumbar, la radiofrecuencia facetaria debe considerarse solo en pacientes seleccionados, cuando ha fallado el tratamiento no quirúrgico y se sospecha que la fuente principal del dolor procede de una o más articulaciones facetarias degeneradas.  

No suele ser la primera opción en un dolor reciente. Tampoco está indicada si el dolor procede de otra causa, como una compresión nerviosa importante, una fractura, una infección, un tumor u otros cuadros que requieren un abordaje diferente. 

Antes de realizar una radiofrecuencia, en muchos casos se utiliza un bloqueo diagnóstico de la rama medial. Esta prueba consiste en infiltrar anestésico local cerca de los nervios que podrían estar transmitiendo el dolor. Si el paciente nota una mejoría clara, aunque temporal, podemos tener más información para decidir si la radiofrecuencia puede ser útil.  

Cómo es el procedimiento de forma general 

La radiofrecuencia para el dolor lumbar es un procedimiento mínimamente invasivo que se realiza introduciendo una aguja especial hasta el nervio responsable del dolor, normalmente guiada por rayos X (fluoroscopia) o, en algunos casos, por ecografía. Dura entre 20 y 45 minutos y suele realizarse con anestesia local. 

El paciente habitualmente puede volver a casa el mismo día. Después del procedimiento pueden aparecer molestias locales durante unos días.  

Cuánto dura el efecto de la radiofrecuencia y qué podemos esperar 

El objetivo principal de la radiofrecuencia no es “curar” la columna, sino reducir el dolor, mejorar la movilidad y facilitar que el paciente pueda retomar actividad, rehabilitación o ejercicio terapéutico. No suele considerarse una solución definitiva. 

El alivio puede aparecer desde el mismo momento del procedimiento hasta varias semanas después. La expectativa habitual es que el efecto dure aproximadamente entre 9 y 12 meses, aunque varía según el paciente. Los resultados no son iguales en todos los casos: algunas personas obtienen alivio durante varios meses, otras solo una mejoría parcial y, en algunos casos, el tratamiento no mejora el dolor ni la función. 

Para que la técnica funcione, es importante que los nervios tratados sean realmente los responsables del dolor. Por eso, la selección del paciente y el diagnóstico previo son fundamentales. 

La radiofrecuencia en Clínica Doctor Escámez 

Una técnica como la radiofrecuencia debe entenderse dentro de una valoración completa. El especialista revisará los síntomas, la exploración física, las pruebas disponibles y la respuesta a tratamientos previos antes de decidir si el paciente puede beneficiarse de un procedimiento intervencionista. 

Este enfoque permite que orientemos cada caso hacia la unidad más adecuada: Unidad del DolorUnidad de Columna o Traumatología, según el origen del dolor, su evolución y las necesidades del paciente.