El dolor de cadera puede aparecer al caminar, subir escaleras, levantarse de una silla o dormir sobre un lado. Dos causas frecuentes son la bursitis trocantérica, también incluida dentro del síndrome doloroso del trocánter mayor, y la artrosis de cadera.
Aunque pueden parecer similares, no son lo mismo. La localización del dolor, cuándo aparece y qué movimientos lo empeoran ayudan a orientar el diagnóstico, pero la confirmación debe realizarla un especialista.
Qué es la bursitis trocantérica
La bursitis trocantérica es la inflamación o irritación de una bursa situada en la parte lateral de la cadera. Las bursas son pequeñas bolsas con líquido que reducen la fricción entre huesos, tendones y músculos. Su inflamación puede afectar a la zona lateral de la cadera.
El dolor suele notarse en la parte externa del muslo y puede empeorar al dormir sobre el lado afectado, al subir escaleras, al caminar durante tiempo prolongado o al presionar directamente la zona. Además, es muy frecuente en pacientes con dolor lumbar porque el glúteo tiene que trabajar más para mentener el cuerpo erguido.
Qué es la artrosis de cadera
La artrosis de cadera es un proceso degenerativo de la articulación. Se produce cuando el cartílago articular se deteriora y la articulación pierde parte de su capacidad para moverse con normalidad.
En la artrosis, el dolor suele localizarse en la ingle, la parte anterior del muslo, la zona lateral de la cadera o el glúteo. En ocasiones el dolor puede reflejarse en la rodilla, y esto puede llevar a un mal diagnóstico pensando que se trata de una patología de la rodilla. También puede provocar rigidez y dificultad para ponerse calcetines, entrar y salir del coche, caminar, subir escaleras o levantarse de una silla. Suele empeorar al mover la articulación, aunque también puede molestar en reposo o al dormir.
Cómo diferenciar una de otra si tengo dolor de cadera
La bursitis trocantérica suele provocar dolor más localizado en la parte lateral del muslo. Es típico que moleste al dormir sobre ese lado o al presionar la zona. También puede aparecer dolor al caminar, subir escaleras o estar mucho tiempo de pie.
La artrosis de cadera suele dar un dolor más profundo, muchas veces en la ingle o en la parte anterior del muslo. Puede acompañarse de rigidez, pérdida de movilidad y dificultad para actividades como calzarse, agacharse o entrar y salir del coche
Aun así, no siempre es fácil distinguirlas. En algunos pacientes pueden coexistir problemas en la articulación de la cadera, tendones, bursas o incluso dolor referido desde la columna lumbar.
Qué pruebas pueden ser necesarias si tienes dolor de cadera
El diagnóstico comienza con una exploración clínica. Primero se suele valorar la localización del dolor, la movilidad de la cadera, la fuerza, la forma de caminar y los movimientos que reproducen los síntomas.
Según el caso, pueden solicitarse radiografías, ecografía, resonancia magnética u otras pruebas. En la artrosis, la radiografía puede ayudar a valorar el desgaste articular. En la bursitis o el dolor lateral de cadera, la ecografía o la resonancia pueden ser útiles si hay dudas diagnósticas o si se sospecha afectación tendinosa.
Tratamiento de la bursitis trocantérica y de la artrosis de cadera
El tratamiento dependerá del origen del dolor, del grado de afectación de la cadera y de la limitación que produzca en cada paciente. Tanto en la bursitis trocantérica como en la artrosis de cadera, el abordaje suele comenzar con medidas conservadoras.
En la bursitis trocantérica, se recomienda reducir temporalmente las actividades que desencadenan el dolor, evitar dormir sobre el lado afectado y modificar aquellas posturas que aumentan la presión sobre la zona lateral de la cadera. La fisioterapia, los estiramientos y el fortalecimiento progresivo de la musculatura, especialmente de los glúteos, son fundamentales para mejorar la movilidad y reducir las recaídas.
Cuando las molestias persisten, en Clínica Doctor Escámez en Almería podemos realizar una valoración especializada por Traumatología y estudiar tratamientos como las infiltraciones ecoguiadas, que permiten actuar con precisión sobre la zona afectada. En determinados casos también puede valorarse el empleo de PRGF (Plasma Rico en Factores de Crecimiento), especialmente cuando existen lesiones musculoesqueléticas o tendinosas asociadas.
En la artrosis de cadera, el tratamiento se adapta al grado de desgaste de la articulación, la intensidad del dolor y la pérdida de movilidad. En fases iniciales o moderadas puede incluir ejercicio adaptado, fisioterapia, control del peso cuando sea necesario y medicación pautada por el especialista.
Si estas medidas no consiguen controlar adecuadamente los síntomas, pueden valorarse tratamientos intervencionistas e infiltraciones ecoguiadas en pacientes seleccionados. El tratamiento con PRGF también puede ser beneficioso en este caso, aunque debe estudiarse individualmente en función del estado de la articulación y de las características del paciente.
Cuando la artrosis está avanzada, el dolor limita de forma importante las actividades cotidianas y los tratamientos conservadores dejan de ser eficaces, el especialista puede valorar una prótesis de cadera. La indicación se realiza de forma individualizada mediante una valoración clínica y radiológica, teniendo en cuenta el grado de deterioro articular, la edad, la calidad ósea, el nivel de actividad y las necesidades funcionales de cada paciente.
Cuándo consultar con Traumatología por dolor de cadera
Conviene consultar si el dolor de cadera dura varias semanas, impide caminar con normalidad, limita el descanso, obliga a cojear o empeora al subir escaleras, dormir de lado o levantarse de una silla.
En Clínica Doctor Escámez, nuestra unidad de Traumatología y Cirugía Ortopédica está orientada a la valoración y tratamiento de patologías del aparato locomotor: Si tienes dolor de cadera al caminar, al subir escaleras o al dormir de lado, una valoración traumatológica puede ayudar a diferenciar si se trata de bursitis trocantérica, artrosis de cadera u otra causa.
Solicita una cita en Clínica Doctor Escámez para estudiar el origen del dolor y recibir una orientación personalizada según tu caso.



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