Cuando hablamos de problemas de columna, dos términos que a menudo generan confusión son hernia discal y protrusión discal. Aunque ambos afectan a los discos intervertebrales, tienen características distintas que determinan los síntomas y las opciones de tratamiento. En la Clínica Dr. Escamez, en nuestra Unidad de Columna, explicamos de forma clara las diferencias para que puedas entender tu diagnóstico y las alternativas terapéuticas.
¿Qué es una protrusión discal?
La protrusión discal ocurre cuando el núcleo del disco intervertebral empuja hacia afuera del centro, pero la capa externa del disco, llamada anillo fibroso, permanece intacta. Es decir, el disco sobresale pero no se rompe.
Los síntomas más comunes de una protrusión discal son:
- Dolor leve a moderado en la zona afectada (lumbar o cervical).
- Hormigueo o sensación de “pinchazo” en brazos o piernas si la protrusión comprime nervios.
- Rigidez o limitación de movimiento.
En muchos casos, la protrusión discal puede mejorar con tratamiento conservador, como fisioterapia, ejercicios específicos, antiinflamatorios y cambios en hábitos posturales.
¿Qué es una hernia discal?
La hernia discal, por su parte, es un estadio considerado más grave. En este caso, el anillo fibroso se rompe y parte del núcleo pulposo del disco se desplaza hacia el canal espinal. Esto puede comprimir los nervios de forma más significativa, generando síntomas más intensos.
Los síntomas típicos de una hernia discal son:
- Dolor fuerte y persistente, que puede irradiar a piernas o brazos.
- Hormigueo, debilidad o pérdida de fuerza en extremidades.
- Dificultad para mantener ciertas posturas o realizar actividades diarias.
Dependiendo de la gravedad de la sintomatología, algunas pueden requerir tratamiento quirúrgico, aunque muchas mejoran con terapias conservadoras similares a las de la protrusión, siempre bajo supervisión de especialistas en columna.
Diferencia entre hernia y protrusión discal
La principal diferencia entre protrusión y hernia discal radica en el estado del anillo fibroso y el grado de desplazamiento del núcleo. Mientras que en la protrusión discal el anillo permanece intacto y el núcleo solo sobresale ligeramente, en la hernia discal el anillo se rompe y el núcleo se desplaza más significativa, aumentando la presión sobre los nervios. Esto se traduce también en los síntomas: la protrusión suele provocar molestias leves o moderadas, mientras que la hernia puede generar dolor intenso y síntomas neurológicos más evidentes, como debilidad o pérdida de sensibilidad. Además, hay algunas actividades contraindicadas o que sí puedes realizar si tienes hernia discal.
En cualquier caso, los dos términos forman parte de una patología común que es la discopatía degenerativa. A pesar de que la protrusión suele ser radiológicamente menos llamativa, pueden producir la misma sintomatología. Esto dependerá de varios factores como el tamaño de la protrusión/hernia, el diámetro del foramen o canal espinal y/o la localización.
Por esta razón, el tratamiento recomendado debe ser ofrecido por un especialista en columna. En Clínica Dr. Escámez hacemos una valoración muy personalizada por la que le haremos una recomendación a medida en función de nuestra experiencia y la evidencia científica disponible.

Tratamiento según la gravedad y el perfil del paciente
El abordaje de protrusión discal y hernia discal depende del tipo de lesión, la gravedad de los síntomas y la situación individual de cada paciente. En la actualidad, existen múltiples opciones médicas y quirúrgicas que permiten aliviar el dolor, mejorar la movilidad y prevenir complicaciones.
Tratamiento de la protrusión discal
En una protrusión discal, el anillo fibroso del disco permanece intacto y el núcleo sobresale ligeramente. En muchos casos, el tratamiento conservador con intervenciones médicas mínimamente invasivas es suficiente:
- Infiltraciones o bloqueos epidurales: Aplicación de anestésicos y antiinflamatorios directamente sobre la zona afectada para reducir la inflamación y aliviar el dolor irradiado.
- Radiofrecuencia: Técnica mínimamente invasiva que ayuda a reducir el dolor crónico mediante la desactivación selectiva de las fibras nerviosas que transmiten el dolor.
- Terapias regenerativas: Procedimientos avanzados que buscan favorecer la recuperación de los tejidos discales y circundantes, incluyendo técnicas con factores de crecimiento o plasma rico en plaquetas.
- Tratamiento integral de columna: Evaluación médica completa para combinar distintas técnicas según la intensidad del dolor y la afectación neurológica.
El objetivo principal en la protrusión discal es aliviar los síntomas y prevenir la progresión hacia una hernia, evitando en la mayoría de los casos la necesidad de cirugía.
Tratamiento de la hernia discal
La hernia discal ocurre cuando el anillo fibroso se rompe y el núcleo del disco se desplaza hacia el canal espinal, pudiendo comprimir nervios y generar síntomas más intensos. El tratamiento se planifica según la gravedad y el riesgo neurológico:
- Tratamiento conservador inicial: Incluye infiltraciones, bloqueos y radiofrecuencia para controlar dolor y mejorar la función antes de plantear cirugía.
- Cirugía mínimamente invasiva: Procedimientos como microdiscectomía o endoscopia de columna permiten extraer la hernia con mínima agresión a los tejidos, favoreciendo una recuperación más rápida.
- Cirugía abierta: Indicada en casos complejos o con compresión nerviosa severa, debilidad marcada o pérdida de sensibilidad.
- Terapias regenerativas: En algunos casos pueden complementar el tratamiento quirúrgico o ayudar en fases de recuperación postoperatoria.
La elección del tratamiento depende de factores como edad, estado físico, síntomas neurológicos y respuesta a medidas previas, siempre priorizando la seguridad y la recuperación funcional del paciente. Aquí puedes ver algunos tratamientos efectivos para la hernia lumbar discal.
No todas las protrusiones o hernias requieren cirugía. En algunos casos, los tratamientos regenerativos como el PRP o Lipogems pueden complementar el manejo de protrusiones y hernias discales, ayudando a reducir el dolor y favorecer la recuperación del tejido. La mayoría mejora con técnicas mínimamente invasivas y manejo médico adecuado. Además, el seguimiento médico periódico es esencial para evaluar la evolución y ajustar el tratamiento según la respuesta del paciente.
En Clínica Doctor Escámez, nuestro objetivo es tratar el dolor, recuperar la movilidad y prevenir recurrencias, siempre con un enfoque personalizado.
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